Como en un cuento de Lovecraft las palabras nuevas de Roberto Vélez Correa surgen del pozo profundo del pasado y vuelven a poblar la memoria de sus amigos y de sus lectores. Por supuesto, que no lo hemos olvidado y sus libros continúan habitando nuestras bibliotecas y con frecuencia son tomados de los estantes y los subrayados son releídos.
¿Y si la muerte no nos separa? es una nouvelle, inédita hasta ahora, cuya primera versión conocí por su autor meses antes de que a su propia vida, al igual que a su personaje Rodrigo, un médico le anunciara que una enfermedad grave se había manifestado en su cuerpo. Sin embargo, más allá de la premonición o la casualidad, es claro que su personaje tiene mucho de él en la manera como asumió su inminente partida del mundo.
Roberto, como Rodrigo, recibió la "mala noticia" con una aparente tranquilidad y de alguna manera confió en que sus lecturas literarias lo hicieran comprender mejor su crítica situación vital, pero tal vez intuyó luego con su personaje que: "El consuelo de la literatura es un bálsamo que prende mientras exista la conciencia de contar con una existencia más o menos larga, pero nunca, cuando estamos abocados a la inmediatez del final, como en mi caso.