Sobre esta antología
Prólogo. León de Greiff, lucífugo y noctámbulo
Si soy la herida pura, definitivamente dolorosa donde la poesía se consume
Amo la soledad, amo el silencio pláceme la luz vaga: la penumbra. Lo exótico y absurdo reverencio
¡Multánimes almas que hay en mí!
Mi furia visionarioa, mi errátil fantasía y el báquico alborozo y la apolínea claridad serena y el concertado y lógico delirio
Y hundiéndome en las sombras, anhelante, ardido en fiebres de beber la oscura agua inicial, enloqueció mi mente!