Actualmente, la enseñanza de la ética y de los valores se está invocando cada vez con mayor frecuencia. Esta creciente necesidad de la formación ética, aunque se ha hecho especialmente perentoria en la época presente, no es nueva, sino que se pone evidencia en los momentos de crisis moral, personal y social. Entonces se manifiesta una característica propia de los valores: si no van en aumento, decrecen. Es decir, en una sociedad no se puede esperar que los valores nazcan, crezcan y florezcan por si solos, sin el trabajo cultivarlos. La consistencia ética de una persona y de una sociedad no esta garantizada.