Como nunca antes, nuestra vida cotidiana se ha llenado de sonidos gracias a las
tecnologías de reproducción: todo sucede como si hubiéramos procedido a una
«sonorización gigante» de los espacios que habitamos, causando una hipertrofia
de nuestro entorno sonoro. ¿Debemos limitarnos a condenar esta situación? De
esta forma, también condenaríamos el placer proporcionado por los sonidos... El
problema, entonces, no es tanto la proliferación del sonido sino la falta de
conciencia acerca de dicha proliferación.
Consideramos que existe la
necesidad de una reflexión profunda, orientada al desarrollo de una conciencia y
una ética del sonido, y que la situación exige nuevas prácticas artísticas en la
música y en las artes sonoras. En ese sentido, entre los usos más interesantes
del sonido para cuestionar en la actualidad, tanto desde el punto de vista ético
como estético, se encuentra el field recording. Consustancial con la aparición
del micrófono y del desarrollo de las tecnologías de sonido, la práctica abarca
un vasto campo que va desde la esfera de la vida cotidiana hasta las obras
artísticas, pasando también por un conjunto de inquietudes científicas. Nuestra
publicación, por lo tanto, busca incluir reflexiones donde convergen temas
relacionados a la ciencia, al arte y al documental, aunque principalmente nos
hayamos centrado en prácticas artísticas.