General
Soy un escritor apasionado por mi pasado, el cual trascurrió en mi pueblo natal: Envigado, pueblo de mi alma. De niño anduve en medio de sus tapias y salientes ventanas, el olor del batido de guayaba entre los pailones de cobre, los talabarteros en los fondos de la plaza de mercado delineando el corte en las pieles de tigrillo para luego ofrecer los más preciados carrieles, las mantillas españolas sobre los cabellos en las finas matronas eran para mi ser un matutino acontecer. Aún mi pensamiento vaga sobre sus calles de cascajo y arenillas, y sobre las montañas y sus múltiples verdes al oriente de sus tejados. Seguro al partir dejaré con gusto infinito mi alma aferrada sobre sus antiguas ceibas y pisos de adoquín de barro. El costumbrismo se quedó dentro de mí, como cuando la palabra empeñada valía más que un escrito. Solo soy un humilde envigadeño que se empecina por no dejar en el olvido a sus ancestros, sus principios y sus costumbres.